Valentín Arteaga

Nuestro catálogo guarda un lugar de honor para el autor
Hijo Predilecto de Campo de Criptana y de Castilla-La Mancha e Hijo Adoptivo de Tomelloso, su obra aparece en varias antologías y algunas de sus composiciones se han traducido al alemán, italiano y portugués.

Valentín Arteaga

Campo de Criptana (1936). Poeta, escritor y sacerdote. Miembro de la Orden de Clérigos Regulares Teatinos desde 1959, ha desempeñado en ella diversas responsabilidades, entre ellas formador, Superior Provincial en España y Prepósito General al frente de la Curia de la Orden en Roma (2003-2015).

En la capital italiana vivió ya una primera etapa como estudiante (1959-1964), periodo en el que se licenció en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana, en un momento decisivo para la Iglesia Católica, coincidiendo con el Concilio Vaticano II.

Es autor de más de una veintena de libros de poesía y prosa. Conferenciante y crítico literario, ha sido director de Providencia y colaborador especial de El Periódico del Común de La Mancha.

En poesía ha obtenido, entre otros reconocimientos, los premios Ciudad de Palma, Jorge Manrique, de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras, Gerardo Diego, Blas de Otero, Ciudad de Linares, Ciudad de Cuenca, Internacional El Olivo, Teresa de Jesús, Fray Luis de León, Internacional Juan Alcaide y Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo.

Entre sus libros de poesía destacan Dios en voz baja, Un rostro va en su música, El mar en la patena, Umbral de la distancia, La niebla transitada, Inutilidad del crepúsculo, Oficio en mi menor, Porque al fin ya soy pobre, Cuando la noche va a sus escondites, Cuaderno de Roma, Hacia la puerta que nunca abrimos y El sol del revés. Antología poética de Valentín Arteaga y Eladio Cabañero.

En prosa figuran títulos como Regreso al corazón del Evangelio, El cielo está siempre más alto, El viento y las alas, Los peldaños de la luz, Un poquillo de luz por el amor de Dios y Lugar al sol, entre otros.

El sol del Revés

El sol del revés

Un 6 de diciembre de 1930 nacía en Tomelloso Eladio Cabañero y un 25 de enero, seis años más tarde, lo hacía Valentín Arteaga en Campo de Criptana: dos alumbramientos que habrían de aportar mucha gloria a la poesía manchega. Por sus fechas de nacimiento, ambos pertenecen a la llamada generación de niños de la guerra, una promoción a la que le fue arrebatada la infancia y se vio obligada a madurar de repente. Los dos, hijos de padres republicanos, compartieron un mismo destino de orfandad, ya que el padre del primero murió fusilado tras la guerra y el padre del segundo cayó también en la funesta batalla de Brunete.
Como a todos los de su generación, a los dos se les truncó de golpe la niñez y hubieron de incorporarse prematuramente al mundo de los adultos, aunque conservaron la bondad, la inocencia y la ternura de esos hombres que jamás olvidaron al niño que llevaban dentro. El propio Valentín Arteaga definió a su buen amigo Eladio con estas afectuosas palabras: “Eladio era un niño grandote a quien se le olvidaban enseguida los desgarrones…”, un niño que “con sus manazas de albañil de pueblo que tiene voluntad y pretensión de construir el mundo, pasó junto a nosotros escogiendo palabras edificantes a ver si alguna de ellas podía al menos salvarnos”.
(…) En un singular ejercicio retrospectivo, podemos imaginar a ambos muchachos con un mismo sueño y una idéntica ilusión en su mirada: el sueño de que algún día saldrían de su pueblo para conquistar, en otras tierras, un futuro mejor. Podemos imaginar al niño Eladio sarmentando en la viña de su abuelo mientras, a lo lejos, por Río Záncara, veía cruzar los trenes hacia otro mundo de esperanza. Y también podemos imaginar al niño Valentín subiendo, entre relámpagos de luz y cal, al Cerro de la Paz para contemplar, desde aquellas alturas molineras, no sólo los paisajes de La Mancha, sino también los confines de un mundo mejor, más justo y más solidario.

Pedro A. González Moreno
Historia de las calles de Tomelloso 1752-2021
1752-2021

Historia de las calles de Tomelloso

En este libro, fruto del trabajo de Ángel Morales Ropero y Vicente Morales Becerra y la colaboración del Archivo Municipal de Tomelloso, encontramos un recorrido histórico desde mitad del siglo XVIII hasta 2021 por las 384 calles, plazas, avenidas y paseos de Tomelloso, por sus 16 barrios y por 25 profesiones que se realizaban por las calles. Todo ello acompañado por más de 350 fotografías, muchas de ellas inéditas, así como de numerosas explicaciones y anécdotas sobre la forma de ser y de sentir de las gentes que han hecho posible que exista esta ciudad.

La obra se presenta en forma de guía, con sus índices correspondientes, para así facilitar la localización de cualquier vía de Tomelloso, tanto por su nombre presente como por el que pudo tener en el pasado, además de las personas e instituciones citadas en cada una de las fichas realizadas.

Teatro en Tomelloso

Teatro en Tomelloso

Este libro no pretende ser –ni por asomo– un estudio académico exhaustivo del hecho teatral sino sencillamente explorar su diversidad y homenajear a las personas que han conformado este enriquecedor y peculiar paradigma.
Pido, a priori, mil disculpas por aquellos nombres, acontecimientos o datos de los que no deje constancia. Es, más que probable, que –a pesar de mis esfuerzos por buscar e indagar en diversos entornos y momentos– hayan pasado inadvertidas citas o referencias significativas.
Lo acunan las ilustraciones de Concha Espinosa –compañera, hermana–, artista enorme de pincel sublime: una grande de Tomelloso cuya amistad atesoro con orgullo. [La palabra “orgullo” no la suelo utilizar. No me gusta porque pienso que revela altivez ya que creo que todo (bueno, casi todo) se nos es dado. En esta ocasión, hago una excepción porque la amistad de Concha la atesoro “con orgullo”].
Aconsejo no leer este libro “de golpe” ni deprisa, ya que podríais sufrir una sobredosis de emoción; de excitación, impacto e, incluso, de entusiasmo, no por la maestría de la pluma que lo escribe [líbreme Dios de tal arrogancia], sino por el talento y la sensibilidad que desprenden las vidas de sus protagonistas. Merecen vuestra atenta reflexión y requieren de vuestro análisis particular para descifrar las impresiones que brotan de cada cuadro, de cada jornada o de cada acto que conforman este conmovedor y palpitante espectáculo.
Dejaos mecer y disfrutad.

Mercedes González